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La guía para aprender a soltar

El beneficio de la aceptación

visto aquí
"Siempre hay espacio para el cambio, pero tienes que estar abierta a ese cambio"

Este post está basado en la experiencia de un concepto básico que aprendí nada más y nada menos que gracias a la práctica del Yoga. Sin rodeos hoy te voy a contar porqué a mí esta disciplina me enseñó que ACEPTAR es mucho mejor que LUCHAR.

He leído y escuchado mucho sobre la aceptación antes de poder entender qué era realmente. Las primeras veces que me topé con esta filosofía no me sonaba nada bien, porque lo relacionaba con el hecho de rendirse, de bajar los brazos, con acabar siendo una dominada de tanto aceptar. ¿Aceptar cosas con las que no estoy de acuerdo? ¿situaciones que me hacen mal? ¿dejarme pisotear?. Nada más lejos de la verdad.

 La aceptación no significa perder tu voluntad, bajar los brazos y entregarse sin más, sino todo lo contrario: es el primer paso y absolutamente necesario para justamente cambiar aquello que no te gusta.

Ante una situación que no es la deseada/esperada o aparentemente la más feliz que nos pueda ocurrir, nuestra reacción inmediata es resistirnos, negarnos al cambio, enojarnos, pero ya  sabes lo que dicen: 
"Aquello que resistes persiste". Y al final la situación se convierte en una pelea con la vida sin poder ver más allá, y o que hay más allá, detrás de lo que niegas, puede ser inmensamente positivo si lo integras.

Aceptar es la puerta hacia el bienestar, pero solo después de aceptar puedes actuar.

Lo que me atrae del Yoga es que es una disciplina donde para realizar cualquier ejercicio es necesario que participe todo el cuerpo. Cuando estás haciendo una postura que te resulta difícil, ya sea por falta de flexibilidad, de fuerza, de equilibrio, etc. te aconsejan que continúes en la postura, que la hagas lo mejor que puedas reconociendo tus límites y ahí simplemente RESPIRES.

Después de un tiempo respirando en momentos extremadamente incómodos en mis clases, me di cuenta de que si dejaba de luchar contra la gravedad, contra mis músculos, contra mis tendones, y simplemente los dejaba ser, y me concentraba en la la respiración, las cosas simplemente fluirán, incluso podía disfrutar y se hacía agradable.

En la vida es exactamente lo mismo: No está mal tener una primera rabieta ante lo que no se quiere, somos seres humanos después de todo, pero una vez pasada la primera tormenta lo mejor es parar, tomar aire y aceptar.  Esto significa reconocer la situación, ver el terreno donde uno está parado, descubrirlo, investigarlo y después ver que aspectos se pueden modificar, o mejor aun, cómo podemos modificar nuestra propia perspectiva del asunto, con qué otro prisma lo podemos mirar. 

Por último  ya podremos detectar qué factores tenemos que aprender de esa situación, ya que de otro modo no se nos hubiera presentado, y una vez que averigüemos la enseñanza, las cosas seguirán su propio cauce, como un río. Y como en el Yoga, llegará un momento en que lo nuevo y difícil se transforme y sea pura plasticidad, creación y enseñanza.

Te deseo un comienzo de verano/invierno hermoso, lleno de enseñanzas y de nuevas aventuras. 

Candela 

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