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El cofre del tesoro



Durante este último año aprendí varias cosas nuevas, pero sobre todo hubo una que fue fundamental. Digamos que para balancear el año, fue el descubrimiento más importante del 2014

A raíz de una serie de conferencias a las que asistí, libros que leí y videos que tuve el gusto de visualizar durante todo este período, comenzaron a llegarme informaciones nuevas. Siempre aprendo cosas como todo el mundo, pero esta vez se trataba de informaciones que me resonaron muchísimo, que siempre estuvieron ahí, pero que yo nunca había reparado antes en ellas. Seguramente porque no era mi momento, o porque mis redes neuronales todavía no podrían procesar la nueva información,  como suele pasar cuando conocemos algo nuevo: no lo podemos entender en su totalidad la primera vez. 

Nos pasamos la vida intentando hacer las cosas lo mejor posible para no tener que lamentarnos y “sufrir” las consecuencias después. Estamos educados de esa manera y eso es lo que hemos aprendido desde la cuna: la percepción de que cometer errores está mal. 

Para evitarlo nos entrenamos como quien va a la guerra, con  todas las herramientas que la escuela, los medios de comunicación y las fuerzas poderosas (léase economía, política, poder) nos hacen creer que son  buenas para nosotros. Por otro lado compramos libros, cursos, y nos nutrimos de herramientas que nos ayudarían  a equivocarnos la menor cantidad de veces posible.

Cuando observamos los  errores  ajenos tendemos a tener dos reacciones:
Los juzgamos,  y automáticamente o afirmamos que nosotros nunca haríamos tal cosa, o deseamos con todas nuestras fuerzas que no nos ocurra lo mismo que al otro. Sin saber que dentro de estas reacciones  no hay más que miedo.

Esquivamos todo el tiempo lo que es percibido como error en nuestro mundo, tal cual como lo conocemos. 

¿Pero sabes qué? dentro del error se encuentra el tesoro. 


Siempre se dice que estamos en esta vida para aprender, ¿pero realmente nos permitimos hacerlo? la mejor manera de aprender no es evitando las equivocaciones a toda costa, o culpabilizarnos y hacer todo lo posible porque eso no vuelva a suceder si las cometemos. Cuando hacemos esto, la mayoría  de las veces eso que tanto evitamos al final sí  se vuelve a repetir, y comienza a girar en un círculo demasiado vicioso: mismas relaciones, misma situación laboral, económica, de salud, familiar, mismo todo.  Y así por 84 años más

El tesoro está justamente en hacer todo lo contrario: en aprender qué hay en el corazón del error. Qué es lo que este nos tiene que enseñar. Y una vez que lo veamos, lo mejor que podemos hacer es identificarlo, aceptarlo y una novedad: integrarlo. 

Lo que percibimos como error es solo una posibilidad más. Y si la reconocemos e integramos, tiene altísimas  probabilidades de que su enseñanza sea aprendida y no se vuelva a repetir, pero esto ocurrirá por sí solo,  como una consecuencia de la identificación sincera.

¿Te has detenido a pensar que a lo largo de los últimos 20 años es probable que haya cosas en tu vida que nunca acaban y siempre vuelven a suceder?

¿Qué situaciones repites una y otra vez ?

¡Encuentra tu tesoro, no lo evites ni lo escondas!

Con cariño,
Candela
                


2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Exelente Candela, te felicito, el sistema en el cual vivimos nos tiene sumergidos en la mediocredad, y no hay mejor solucion que salirnos de la borregada que va haciendo lo el sistema le dicta.

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