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La guía para aprender a soltar

Ninguna prueba es la última



Hoy tuve el examen de una certificación nueva que estoy cursando. Fueron días de mucho estudio y preparación, de madrugones y trasnochadas de lectura,  de rebuscar en mi memoria los vestigios de conocimientos que ya tenía almacenados y de incorporar otros nuevos, con todo lo que eso implica: establecer las conexiones neuronales para que el nuevo aprendizaje realmente se aprehenda.

Quienes estén estudiando algo o lo hayan hecho  conocen  todos estos procesos de sobra. Y también saben que cuando te gusta lo que haces no hay queja o pereza que valga, siempre hay una razón para saltar de la cama y ponerse a ello.

Recuerdo cuando iba al colegio y me preparaba para las pruebas. Mientras estudiaba en casa pensaba que el momento después de examen sabría a gloria, a liberación y a realización personal completa. Nada más lejos de la realidad, o mejor dicho sí, era real, pero solo duraba unos instantes.  Después de cada prueba siempre venía otra, y otra.

Al acabar los estudios empezamos otro tipo de vida. Algunos se especializan en una carrera, otros se casan, y otros deciden recorrer el mundo. Las posibilidades son infinitas, aunque en líneas generales muy pocos nos salimos de las viejas costumbres sociales. Pero hagas lo que hagas con tu vida siempre habrá un examen más. El hecho de tomar cualquier tipo de decisión  ya es una prueba, hacerlo también, y esperar los resultados lo sigue siendo porque determina el paso siguiente que vamos a dar.

Si decides tener hijos enfrentarás miles de pruebas que nunca antes habías imaginado, seguramente la incertidumbre de no saber porqué llora tu niño  una noche sea mil veces más inquietante que las noches en vela que pasabas estudiando o los nervios previos a cualquier examen. Lo mismo si decides recorrer el mundo, o casarte. Siempre habrá cosas que nunca antes hayas hecho.  Tu vida estará llena de primeras veces para siempre, y la verdad, creo que ese es el misterio de la vida, esa es la maravilla de vivir.

Esa felicidad que sentíamos en el colegio al acabar las clases eran momentos únicos y mágicos y por nada del mundo  los quitaría de mis más preciados recuerdos,  pero eran la antesala de lo que vendría después. Siempre tendremos que superar obstáculos o superarnos a nosotros mismos, porque haciendo, arriesgando  y cometiendo errores es como descartamos las miles de maneras de cómo NO se hacen las cosas. Es la única manera de conocer el mundo.

“ No he fracasado. He encontrado 10000 soluciones que no funcionan”
-Thomas Alva Edison

Amigos, en la vida nos enfrentamos todo el tiempo a cosas nuevas y es así como podemos decir que realmente la sangre corre por nuestras venas. Ninguna prueba es la última, y por suerte tampoco  lo será hasta el último día en este mundo.

Con cariño, 


Candela 




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