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Nuestras perfectas imperfecciones





Ayer, navegando por internet  me encontré con esta imagen en la página de Nassim Haramein  bajo el título: The natural pentagonal geometry of a starfish  (la natural geometría pentagonal de la estrella marina).

Este autor se dedica entre otras cosas al estudio de la geometría sagrada, y en la foto nos enseña un diseño perfecto y fractal de este bello animal marino que me hizo pensar bastante.

Me detuve a observar todos sus detalles, si lo miramos bien y con detenimiento, el trazo de esta estrella es exacto, no hay ni una sola pintita en su cuerpo que esté de más o fuera de lugar, en ella todo es armónico: su forma, sus tonalidades, su distribución. Sus pequeños gráficos responden a una lógica exacta, cada cuadradito, cada línea, cada figura dentro de cada figura. Incuso sus colores están dispuestos de manera determinada, como si un pintor  la hubiese retratado a conciencia.

Verla es ver el universo entero. ¡Hay tantas cosas que son perfectas! Algunas lo son de manera evidente, y hay otras que lo son de forma más disimulada y necesitan una segunda mirada para comprender su belleza.

Creo que desde el inicio de los tiempos el ser humano intentó imitar la perfección de la naturaleza, por eso se hizo artista. La música armoniza los sonidos,  la literatura plasma en palabras los sentimientos de las personas y les da voz a aquellos que no saben cómo expresar lo que llevan dentro, y en cuanto a la pintura, ya lo podemos observar  solo con ver esta foto.

El mundo entero tiene una naturaleza de perfección. Cada hecho en la historia, cada persona que existió tiene y ha tenido una lógica totalmente inclusiva, y la intención de la vida es que todos los elementos tengan un lugar, nada queda afuera, porque cuando intentamos dejar fuera  algo que nos molesta o no estamos de acuerdo, es cuando viene la distorsión.

El sufrimiento tiene lugar cuando dejamos fuera los elementos naturales del universo en vez de integrarlos.

Aquí es cuando nacen los conceptos polarizantes como los partidos políticos, las creencias religiosas o las formas de pensamientos contrarias unas de otras.

Nosotros como seres vivos somos en realidad perfectos. Aunque haya alguna persona que nos parezca el ser más lamentable del universo, pasa a ser perfecto cuando él se acepta a sí mismo y nosotros aceptamos que sea como es. Cuando no intentamos cambiarlo  con nuestros juicios y dejamos de proyectar en él nuestros fantasmas, le damos lugar a la otra persona a que desarrolle su historia, la historia que vino a vivir aquí, y en la que no tenemos porqué  interferir.

Enric Corberá en sus formaciones siempre nos decía “Si tú ves en mí un gilipollas, estás viendo el gilipollas que hay en ti”

Todo lo que vemos en el otro son nuestros propios asuntos por resolver, pero recuerda que en realidad somos perfectos, y si dejamos de luchar contra aquello que no nos parece bien, la vida vuelve a fluir, y nos volvemos tan armónicos como esta estrella.

Te deseo unos hermosos días,

Candela 

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