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Escritura de emociones * meditación

El mundo quiere conocer tu don




Hace dos fines de semanas hice una sesión de fotos para el blog. Fue una decisión que me costó bastante tomar, ya que por algún motivo en los últimos años me he vuelto muy tímida a mostrarme en las redes sociales. A medida que iba adquiriendo valor para enseñarle al mundo mi trabajo e iba superando retos, mi timidez en ese aspecto crecía. 

Este año está siendo constante en mi día a día  salir de todo lo conocido, no es que me lo haya propuesto, sino que últimamente se me han presentado varios retos seguidos en los que entraba en juego mi timidez y los he enfrentado. Si me pongo a pensar en los motivos por los que nos da vergüenza hacer determinadas cosas, suelen ser siempre los mismos: miedo al rechazo, a hacer el ridículo o a no cumplir las expectativas de los otros.  En mi caso además de todo eso también dejé de sacarme fotos y con el tiempo perdí la costumbre, entonces se me volvió como algo raro y artificial.

Esta maraña de pensamientos hace que no nos atrevamos  entregar nuestro don al mundo, aquello que te saca una sonrisa de solo pensarlo, lo que hace que se te erice la piel de solo imaginártelo, y se pierde mucho tiempo, dinero y energía pensando en lo exterior en vez de dedicarnos a construir nuestro mundo interior.

El día que hice click fue cuando una amiga me dijo: “La mayoría de la gente está esperando que la contraten otros, pero tú no te estás contratando a ti misma”

Desde que empecé con mis servicios y aun desde antes, cuando solo tenía el blog, he ido superando escalones uno a uno constantemente. Lo curioso es que no eran trabas que me venían desde afuera, sino que las llevaba yo misma en mi cabecita y no me permitían tener confianza en mí misma. Pero después descubrí que cada vez que me atrevía a hacer aquello que me daba miedo, inmediatamente sentía una realización muy grande

Cuando comenzaron las entrevistas en la radio de a poco fui  tomando confianza. Las últimas veces, no solo no me ponían nerviosa ni me daba vergüenza hablar, sino que las disfrutaba un montón.  Aún batallo con la vergüenza, no creas que no, pero cada vez me importa menos. Lo que contribuyó mucho a ir perdiéndola es que cuando yo empecé a creer en mí y en mi trabajo, la gente que me rodeaba  también lo hizo, y lo que no lo hicieron simplemente dejaron de estar cerca mío, y no porque yo los haya echado,  sino porque las cosas son así,Cuando sabes que algo es para ti, los obstáculos se van haciendo difusos y los que quedan, están allí porque en el fondo sabes que los puedes  sortear.

Te animo que salgas al mundo y le enseñes aquello tan grande que tienes para ofrecer. Si tienes suficiente entusiasmo y amor por lo que haces no hay nada que te impida manifestarlo, no hay un “qué dirán” que valga, porque estarás tan ocupada creando que solo tendrás tiempo y  ganas de cursar tu energía y amor hacia tus proyectos.

¡Un abrazo! 
Candela 



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