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No sé qué hacer con mi vida



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Hasta hace solo algunas décadas, una persona elegía una profesión desde muy joven y se dedicaba a ello para el resto de su vida. No pasaba por la situacíon de preguntarse qué hacer con su vida ya que durante cuarenta o cincuenta años trabajaba en lo mismo y  esto no le causaba mayor conflicto.  El organismo familiar y social funcionaba de diferente manera, incluso muchos seguían la profesión que les venía asignada por la línea familiar y continuaban la tradición de ser tornero, notario, galeno, igual que su padre, su abuelo y el padre de su abuelo. 


Personalmente creo que ahora más que nunca en la historia de la humanidad estamos viviendo un momento social-político-familiar-personal  donde cada vez más y más personas y de edades muy distintas se replantean su estilo de vida y sus elecciones. Ya hace varias décadas que hemos dejado atrás la tradición familiar en cuanto a la profesión y contamos con la libertad de elegir algo que nos haga felices. Esta libertad,  si bien nos abre una puerta enorme de posibilidades, a veces también puede causar confusiones, porque ahora a diferencia de antes,  le toca a uno mismo decidir y hacerse cargo de la propia vida y del propio destino.  Entonces vienen las preguntas: ¿qué hago con mi vida? ¿a dónde voy? ¿a qué me puedo a dedicar? 


Ayer me comentaba una amiga lo incómoda que se encuentra con su situación laboral, a pesar de que es  una profesión que ella eligió a conciencia, finalmente se dio cuenta de que no era para ella. Comenzó a notar todas las cosas que no funcionaban en su labor profesional y  llegó a la conclusión de que seguir en ese camino  le estaba implicando  un gasto mental y económico enorme, y que al final de cuentas solo trabajaba para paliar situaciones momentáneas. 

Ella, como muchas de las personas que me contactan, se pregunta si lo que le está sucediendo es un problema propio de no saber adaptarse a la situación, o si en realidad las cosas que están viviendo son tan injustas como las ven  y tienen derecho a quejarse. Las dudas más frecuentes que asaltan quien esté viviendo momentos como este, son acerca de qué pasaría si lo dejan todo, si cambian de vida, a qué podrían dedicarse, cómo lo harían y sobre todo qué es lo que realmente les gustaría hacer. 

En mi opinión, si estás en una situación de este tipo, lo has intentado todo pero tu sensación de necesidad de cambio persiste, no debes ignorarla, debes trabajarla. Podemos empezar con algunos pasos para que vayas reconociendo el terreno


Observa tu situación actual 

Acéptala, no la niegues. ¡Ojo! aceptar no significa conformarse y quedarse en el lugar sin hacer nada,  sino todo lo contrario. La aceptación es la puerta grande que  te permitirá hacer  el cambio. Imagínate que lo negaras, sería imposible salir de la rueda de hámster. Sin aceptación no hay manera de reconocer el terreno, no hay manera de saber qué hay que cambiar. 


Haz una lista general de todas las cosas que amas

Aquí puede entrar todo lo que te gusta, sobre todo los pasatiempos. Los hobbies contienen muchísima información sobre nosotros mismos, porque nos permiten realizar una actividad distendida sin presión, en un momento de ocio, donde nuestro potencial y nuestro inconsciente se despliegan sin exigencias de ningún guion. 


Acota esa lista a dos o tres cosas  

Si de repente viniera un hada madrina y de todo lo que escribiste anteriormente en la lista general  te dijera que escojas algo para hacer  por lo que se te pagaría,  ¿qué elegirías? Y vayamos un paso más allá: ¿qué es lo que te gusta tanto que hasta harías gratis?

¿Qué es aquello cuando lo piensas te hace saltar de la cama de repente para ir a por ello? Piensa en esa actividad que te causa mariposas en el estómago, tu actividad favorita. 


Busca ejemplos

Para adquirir coraje busca en Google, en periódicos y  en revistas, ejemplos de personas que hayan triunfado con un sueño, con aquello que amaban. Seguramente verás que todo empezó como una idea loca, y que en la mayoría de los casos mucha gente no confió en sus proyectos y no fueron muy alentados, pero aun así siguieron adelante. 


Considero que estos pasos son básicos para comenzar, tomate un buen rato, relájate con un papel y un bolígrafo y comienza a plasmar sobre la hoja todo aquello que te hace feliz y cómo lo podrías lograr. Si quieres ir más allá recuerda que tenemos el Laboratorio de sueños presentes para ayudarte a atreverte a SER todo aquello que amas.  


¡Felicísima semana! 


Candela

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