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Escritura de emociones * meditación

Una revisión periódica





«Abrió los ojos a las cuatro de la madrugada y pensó: 
“Hoy comienzas a cambiar el mundo, Florita”.»


-Mario Vargas Llosa, El paraíso en la otra esquina



Cuando contamos nuestras cosas a alguien, en realidad no es para que el otro las sepa sino para ponerlas en orden en nuestra propia cabecita. Exponerlas, permite que las veamos más claramente si cabe, ordenarlas parte por parte, y así ver cómo manejar las diferentes cataratas emocionales que nos abruman. 

Mientras caminábamos por el parque paseando a Agamenón le comenté que había llegado a una conclusión, que creía que el ser humano debería hacerse una revisión periódica de sí mismo,   cada cierto tiempo  decidir parar, observar lo que hay, y evaluar las condiciones, para ver si seguimos adelante con lo que hay o  si dejamos cargas por el camino, y si cambiamos o no el rumbo.

Me llama poderosamente la atención que no lo hacemos, llevamos el coche a revisar todos los años, vamos al medico a someternos a  chequeos puntualmente, pero no nos hacemos ese tipo de introspección que necesitamos también como seres emocionales y experienciales.

Pueden pasar tres, cuatro, diez años, sin la posibilidad remota de pararse  a pensar:

¿dónde estoy?

¿a dónde voy?

¿qué quiero?

¿estoy yendo por el camino que me lleva a eso que quiero?


**** 


¿Cuándo fue la ultima vez que te preguntaste eso?

La mía,  había sido hace cuatro años. Por lo que algunas de las elecciones que llevo conmigo actualmente ya no son elementos que me hagan crecer y fluir liviana sino mas bien una carga.  (La verdad, no sé como pudo pasar tanto tiempo y que se me haya olvidado, yo que siempre prodigo el escucharse a uno mismo ante todo, a como dé lugar).  

Es tiempo de observar otra vez. Tal vez el camino personal por el que voy ya está hecho, vivido, disfrutado a mares, reído, llorado,  tal vez ya es hora de tomar otros nuevos y menos transitados. 

Todo lleva su proceso. No es que un día te levantas y de repente lo cambias todo, no es tan así. Puede ser que empieces por un libro que deja pensando, después decidas hacer un curso, después empieces a notar que tu ambiente ya no te hace gracia y que te sientes como un sapo de otro pozo en donde antes eras un pez en el agua. Son pequeños cúmulos de incomodidades, hasta que llega el punto de la famosa revisión,  después de hacerla,  pocas veces hay marcha atrás. 


Cuando salíamos del parque ya tenia una idea formada y llena de relieves de o que quería, e incluso algunos de los pasos ya planeados. Eso funciona así, después del insigh todo se va acomodando donde tiene que ir. 

Candela. 






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