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Escritura de emociones * meditación

Los ladrillos que nos pesan



Más allá del hecho del hecho de llenar el cuerpo de combustible verdadero, del ejercicio  y  de la supervisión profesional, hay una parte fundamental que no se puede dejar de lado, porque cuando se toma en cuenta es cuando realmente se produce la mutación, y lo que acumulamos en forma de peso podrá transformarse en lo que verdaderamente es y volver a su cauce natural.

En el Libro “La dieta del alma” Marianne Wiliamson habla acerca de “Derribar el muro”, donde nos invita a realizar un ejercicio que propone imaginar que el exceso de peso es una pared de ladrillos construida por el inconsciente para aislarnos de los demás y de uno mismo,  el miedo es quien ha impulsado mayormente esa pared, y solo podrá derribarla otra fuerza igual o más potente: el amor.

Ese muro está construido bloque a bloque, y cada uno lleva el  nombre de tus emociones, así que la idea es que observes atentamente y escribas algo sobre cada una de esas palabras grabadas en ellos, por ejemplo:

Vergüenza: “me avergüenzo de…”  Quizás un día actuaste de forma ridícula y te horroriza pensar que los demás aún lo recuerden

Rabia: “me da rabia que…” Es posible que creas que te tratan injustamente y no sepas cómo librarte de la rabia que te inspira la mezquindad.

Miedo: puede que acarrees un terror secreto a la pérdida o a la tragedia y aún no hayas aprendido a encomendárselo a Dios

Rencor: sún no he perdonado a: ________________por:______________ Es posible que alguien traicionara tu confianza y no hayas sido capaz de perdonarle...

Tendencia a enjuiciar: He juzgado a______________por____________ Posiblemente opines que los demás se comportan de un modo inapropiado y pienses o hables de ellos en términos negativos.

Desdén: siento desdén hacia… Tal vez haya personas que no están de acuerdo contigo en algunos aspectos y tú desdeñes sus creencias y sus actos.

Responsabilidad excesiva: quizá hayas decidido cargar con la responsabilidad de temas que quedan fuera de tu control.

Presión: tal vez tengas la sensación de que en casa, en el trabajo, como pareja, como amiga, como empleada o como madre estás sometida a más presión de la que puedes soportar

Agotamiento: puede que te sientas tan cansada física, mental y emocionalmente que algunos días apenas te tienes en pie.

Cargar con mucho peso: posiblemente albergues un dolor de corazón que te provoca una sobrecarga excesiva.

Estrés: tal vez las facturas que debes, las responsabilidades que acarreas, las necesidades de tu familia, las exigencias del trabajo, etcétera, constituyan para ti una fuente de estrés constante.

 Pena: quizá alguno de tus seres queridos esté enfermo, te haya abandonado o haya muerto...
Injusticia: no es justo que yo Posiblemente te hayas sentido ignorada, insultada, te hayan atropellado o tratado injustamente. O a lo mejor no puedes soportar la injusticia perpetrada contra otros.

 Protección: quizá tengas la sensación de que una persona o enfermedad amenaza tu bienestar o estés asustada

Orgullo: puede que carezcas de humildad en tus relaciones con los demás, que te cueste escucharlos con atención o admitir que has cometido un error.

Egoísmo: tal vez tomes de la vida lo que deseas sin tener en cuenta las necesidades de los demás.  
Envidia: posiblemente critiques a los demás cuando temes su éxito, ignorando que bendecir los logros ajenos es un modo de manifestar la misma abundancia en tu propia vida

 Codicia: tal vez acumules más de lo que necesitas en la vida, sin conceder importancia a la moderación, el equilibrio y las necesidades de los demás.

Pereza: quizás te cueste asumir responsabilidades, generar energía de un modo positivo, vital y productivo.

Separación: es posible que te hayas desvinculado de una amistad, de un miembro de la familia, de una organización o comunidad, y que eso te cause pesar.  

Falsedad: tengo la sensación de que no puedo ser sincera respecto a Tal vez tengas un secreto, algo que sientes que no puedes contarle a nadie sin correr riesgos o sencillamente temas que los demás te juzguen.

Arrogancia: puede que te creas más inteligente, mejor, más cualificada o valiosa que otra persona... Tal vez tengas la sensación de que tu sensibilidad te hace superior.

Complejo de inferioridad: eposible que sientas que los demás son más inteligentes, mejores, más cualificados o que valen más que tú... Tal vez creas que tu peso te hace inferior.

 Inseguridad: quizá los demás te provocan algún tipo de inseguridad... Tal vez tus problemas de peso han incrementado este embarazo... Es posible que a tu pareja o a tus hijos les avergüence tu apariencia

 Abnegación: he construido este muro para que los demás no me odien por mi belleza, por haber triunfado, o porque, en apariencia, lo tengo todo. Puede que, inconscientemente, hayas decidido engordar como moneda de cambio para conseguir la aprobación de los demás, pensando que, al saberte abrumada por un gran problema que te hace sufrir, tu éxito no les ofenderá tanto.y todo el ejercicio del mundo que puedas llegar a hacer, hay una parte fundamental que no se puede dejar de lado, porque cuando se toma en cuenta es cuando realmente se produce la mutación, y lo que acumulamos en forma de peso puede transformarse en lo que verdaderamente es y volver a su cauce natural.
En el Libro “La dieta del alma” Marianne Wiliamson habla acerca de “Derribar el muro”, donde nos invita a realizar un ejercicio que propone imaginar que el exceso de peso es una pared de ladrillos construida por el inconsciente para aislarnos de los demás y de uno mismo,  el miedo es quien ha impulsado mayormente esa pared, y solo podrá derribarla otra fuerza igual o más potente: el amor.

Ese muro está construido bloque a bloque, en donde cada uno lleva el  nombre de tus emociones, así que la idea es que observes atentamente y escribas algo sobre cada una de esas palabras grabadas en ellos.

Por ejemplo:

Vergüenza: “me avergüenzo de…”  Quizás un día actuaste de forma ridícula y te horroriza pensar que los demás aún lo recuerden

Rabia: “me da rabia que…” Es posible que creas que te tratan injustamente y no sepas cómo librarte de la rabia que te inspira la mezquindad.

Miedo: puede que acarrees un terror secreto a la pérdida o a la tragedia y aún no hayas aprendido a encomendárselo a Dios

Rencor: sún no he perdonado a: ________________por:______________ Es posible que alguien traicionara tu confianza y no hayas sido capaz de perdonarle...

Tendencia a enjuiciar: He juzgado a______________por____________ Posiblemente opines que los demás se comportan de un modo inapropiado y pienses o hables de ellos en términos negativos.

Desdén: siento desdén hacia… Tal vez haya personas que no están de acuerdo contigo en algunos aspectos y tú desdeñes sus creencias y sus actos.

Responsabilidad excesiva: quizá hayas decidido cargar con la responsabilidad de temas que quedan fuera de tu control.

Presión: tal vez tengas la sensación de que en casa, en el trabajo, como pareja, como amiga, como empleada o como madre estás sometida a más presión de la que puedes soportar

Agotamiento: puede que te sientas tan cansada física, mental y emocionalmente que algunos días apenas te tienes en pie.

Cargar con mucho peso: posiblemente albergues un dolor de corazón que te provoca una sobrecarga excesiva.

Estrés: tal vez las facturas que debes, las responsabilidades que acarreas, las necesidades de tu familia, las exigencias del trabajo, etcétera, constituyan para ti una fuente de estrés constante.

 Pena: quizá alguno de tus seres queridos esté enfermo, te haya abandonado o haya muerto...
Injusticia: no es justo que yo Posiblemente te hayas sentido ignorada, insultada, te hayan atropellado o tratado injustamente. O a lo mejor no puedes soportar la injusticia perpetrada contra otros.

 Protección: quizá tengas la sensación de que una persona o enfermedad amenaza tu bienestar o estés asustada

Orgullo: puede que carezcas de humildad en tus relaciones con los demás, que te cueste escucharlos con atención o admitir que has cometido un error.

Egoísmo: tal vez tomes de la vida lo que deseas sin tener en cuenta las necesidades de los demás.  
Envidia: posiblemente critiques a los demás cuando temes su éxito, ignorando que bendecir los logros ajenos es un modo de manifestar la misma abundancia en tu propia vida

 Codicia: tal vez acumules más de lo que necesitas en la vida, sin conceder importancia a la moderación, el equilibrio y las necesidades de los demás.

Pereza: quizás te cueste asumir responsabilidades, generar energía de un modo positivo, vital y productivo.

Separación: es posible que te hayas desvinculado de una amistad, de un miembro de la familia, de una organización o comunidad, y que eso te cause pesar.  

Falsedad: tengo la sensación de que no puedo ser sincera respecto a Tal vez tengas un secreto, algo que sientes que no puedes contarle a nadie sin correr riesgos o sencillamente temas que los demás te juzguen.

Arrogancia: puede que te creas más inteligente, mejor, más cualificada o valiosa que otra persona... Tal vez tengas la sensación de que tu sensibilidad te hace superior.

Complejo de inferioridad: eposible que sientas que los demás son más inteligentes, mejores, más cualificados o que valen más que tú... Tal vez creas que tu peso te hace inferior.

 Inseguridad: quizá los demás te provocan algún tipo de inseguridad... Tal vez tus problemas de peso han incrementado este embarazo... Es posible que a tu pareja o a tus hijos les avergüence tu apariencia

 Abnegación: he construido este muro para que los demás no me odien por mi belleza, por haber triunfado, o porque, en apariencia, lo tengo todo. Puede que, inconscientemente, hayas decidido engordar como moneda de cambio para conseguir la aprobación de los demás, pensando que, al saberte abrumada por un gran problema que te hace sufrir, tu éxito no les ofenderá tanto.



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